9 dic 2010

El semaforo

Cuando mirè al otro lado de la calle, vi a mi profesor y ese insòlito àrbol-semàforo que señalaba todas las òrdenes posibles al mismo tiempo y pense que era una escultura, porque no había visto nunca un semaforo con tantas luces. Entonces me acerque a donde mi profesor y le pregunté a ver si era una escultura y el me dijo que no, que era un semáforo. Me invitòa sentarme con èl en un banco del parque y me contò la historia del semàforo. Una vez un chico llamado a Juan de tanto escuchar pitidos y bocinas de coches decidiò salir a la calle.Cuando saliò a la calle vio que no habìa còmo pasar a la otra acera y que los coches casi se chocaban, porque querìan pasar a la vez y no habìa nada que ordenara el tràfico. Empezò dibujar y a la primera le saliò un poste con luces y le puso de nombre semàforo. Se lo entregò al Ayuntamiento para ver què les parecìa, y el Ayuntamiento dijo que lo iba poner. Al dìa siguiente, Juan se despertò sin pitidos de coches y vio que ya podìan circular bien y se puso muy contento.
- Asì surguiò el semàforo, me dijo mi profesor.
Yo le dì las gracias y le dije que ya me tenia que ir a casa. Por el camino me dì cuenta de que habìa semàforos por todas partes y yo podìa circular tranquila gracias a Juan.

2 comentarios:

  1. Jajajaja el cuento esta bien, pero hay una cosa en concreto que me gusta mucho, y es que contando un pasadizo que "ya ha pasado" luego responde a un porqué en el futuro. Ánimo y sigue así.

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